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El arte de la prudencia médica: Sucinto repertorio de preceptos, cautelas y pautas, para cuidar al paciente del médico y viceversa
| AUTHOR | Verdu, Fernando |
| PUBLISHER | Createspace Independent Publishing Platform (04/30/2012) |
| PRODUCT TYPE | Paperback (Paperback) |
Description
A lo largo de mi vida, ya son muchas las ocasiones en las que he dicho que la pr ctica de la medicina no se diferencia de la de cualquier otra profesi n u ocupaci n.Todas las actividades que desarrollamos los seres humanos son necesarias; desde la aparentemente m s sencilla, hasta la m s compleja.Imaginemos un mundo sin -por ejemplo- empleados de banca. Aun con la moderna t cnica, siempre debe existir alguien que cumpla las funciones precisas para la realizaci n de las transacciones dinerarias. Incluso con la m gica Internet, hay necesidad de diligentes operarios.Como la se alada, podr amos seguir enumerando profesiones y tareas que son absolutamente necesarias para que una sociedad funcione, tal y como la entendemos nosotros.Pero naturalmente, esos trabajos deben hacerse bien. Esto es ciertamente lo nico que se puede exigir a quien la desarrolla: que haga bien su labor. Porque cualquier trabajo, si est mal hecho, va a generar problemas que tendr n un alcance determinado. Calles sucias, cortocircuitos, incomunicaci n telef nica, accidentes de tr fico, derrumbamiento de edificios, aparici n de epidemias, golpes de estado, genocidios, etc.... son hechos que pueden suceder por que alguien ha desempe ado mal su obligaci n.Sin embargo, parece ser que la medicina es una de las profesiones m s trascendentes. Quiz sea por el objetivo de la ocupaci n: la cura, el cuidado, de la salud de la persona. Fuera de eso, todo es igual.Se colige de lo anterior que a un profesional de la medicina nicamente se le puede exigir, ni m s ni menos, que trabaje bien; que se esfuerce d a a d a en alcanzar la perfecci n, aunque esta sea una meta inalcanzable.Ejercer con eficacia una ocupaci n no es nada dif cil. Solamente se necesitan tres circunstancias o condiciones:1.- Conocer c mo se hace.2.- Tener ganas, intenci n de hacerlo bien.3.- Tener sensatez y buen juicio.Reconozcamos que son tres cosas que, en teor a, deber an estar presentes en las personas que desarrollan cualquier ocupaci n y que, con su aplicaci n a la resoluci n de los problemas que vayan apareciendo, es ciertamente extra o que tras la conclusi n del encargo, haya reclamaciones o protestas.La primera de esas cosas se adquiere y mantiene por el estudio continuo y la experiencia, que se va acumulando.La segunda, se supone, como suced a con el valor en el ya pasado y obligatorio servicio militar. En el glorioso Cuerpo de Infanter a de Marina, en mi caso. Inolvidable. Y la tercera? C mo hacer para ser prudente?
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Product Details
ISBN-13:
9781475248623
ISBN-10:
1475248628
Binding:
Paperback or Softback (Trade Paperback (Us))
Content Language:
Spanish
More Product Details
Page Count:
264
Carton Quantity:
34
Product Dimensions:
6.14 x 0.55 x 9.21 inches
Weight:
0.82 pound(s)
Country of Origin:
US
Subject Information
BISAC Categories
Medical | Essays
Descriptions, Reviews, Etc.
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A lo largo de mi vida, ya son muchas las ocasiones en las que he dicho que la pr ctica de la medicina no se diferencia de la de cualquier otra profesi n u ocupaci n.Todas las actividades que desarrollamos los seres humanos son necesarias; desde la aparentemente m s sencilla, hasta la m s compleja.Imaginemos un mundo sin -por ejemplo- empleados de banca. Aun con la moderna t cnica, siempre debe existir alguien que cumpla las funciones precisas para la realizaci n de las transacciones dinerarias. Incluso con la m gica Internet, hay necesidad de diligentes operarios.Como la se alada, podr amos seguir enumerando profesiones y tareas que son absolutamente necesarias para que una sociedad funcione, tal y como la entendemos nosotros.Pero naturalmente, esos trabajos deben hacerse bien. Esto es ciertamente lo nico que se puede exigir a quien la desarrolla: que haga bien su labor. Porque cualquier trabajo, si est mal hecho, va a generar problemas que tendr n un alcance determinado. Calles sucias, cortocircuitos, incomunicaci n telef nica, accidentes de tr fico, derrumbamiento de edificios, aparici n de epidemias, golpes de estado, genocidios, etc.... son hechos que pueden suceder por que alguien ha desempe ado mal su obligaci n.Sin embargo, parece ser que la medicina es una de las profesiones m s trascendentes. Quiz sea por el objetivo de la ocupaci n: la cura, el cuidado, de la salud de la persona. Fuera de eso, todo es igual.Se colige de lo anterior que a un profesional de la medicina nicamente se le puede exigir, ni m s ni menos, que trabaje bien; que se esfuerce d a a d a en alcanzar la perfecci n, aunque esta sea una meta inalcanzable.Ejercer con eficacia una ocupaci n no es nada dif cil. Solamente se necesitan tres circunstancias o condiciones:1.- Conocer c mo se hace.2.- Tener ganas, intenci n de hacerlo bien.3.- Tener sensatez y buen juicio.Reconozcamos que son tres cosas que, en teor a, deber an estar presentes en las personas que desarrollan cualquier ocupaci n y que, con su aplicaci n a la resoluci n de los problemas que vayan apareciendo, es ciertamente extra o que tras la conclusi n del encargo, haya reclamaciones o protestas.La primera de esas cosas se adquiere y mantiene por el estudio continuo y la experiencia, que se va acumulando.La segunda, se supone, como suced a con el valor en el ya pasado y obligatorio servicio militar. En el glorioso Cuerpo de Infanter a de Marina, en mi caso. Inolvidable. Y la tercera? C mo hacer para ser prudente?
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