Rostro y Mascara del Espiritualismo Contemporaneo
| AUTHOR | Evola, Julius |
| PUBLISHER | Omnia Veritas Ltd (11/20/2019) |
| PRODUCT TYPE | Paperback (Paperback) |
Cuando se habla hoy de lo "natural" se entiende en general el mundo f sico, conocido a trav s de los sentidos f sicos de toda persona entendida y capacitada para las ciencias exactas. En realidad ste es s lo un aspecto de lo natural, una imagen formada en relaci n con la personalidad humana, y a n m s en una cierta fase de su desarrollo hist rico, con motivo de una experiencia propia y no de otras posibles fases y formas de existencia. El hombre percibe lo natural en las formas as definidas de la realidad f sica porque se ha separado, se ha liberado y divorciado de ello a tal punto de sentirlo como exterior, como una especie de "negaci n del yo". Lo natural, en s , no es esta aparici n en el espacio; por el contrario, es atrapado ah donde esa impresi n de exterioridad se aten a, reduci ndose correlativamente la condici n de la conciencia l cida de vigilia y sustituyendo estados en los cuales el objetivo y subjetivo, "dentro" y "fuera" se confunden.
Aqu comienzan los primeros dominios de un mundo "invisible" y "s quico" que, por ser tales, no dejan de ser "naturales"; m s a n, son eminentemente "naturales" y de ninguna manera "sobrenaturales".
Con la investigaci n objetiva y cient fica sobre la materia y la energ a del hombre, hallamos que en el fondo se mueve en una especie de c rculo m gico creado por s mismo. Sale de tal medio y logra lo natural s lo quien retrocede de la conciencia personal perfeccionada con la subconciencia a lo largo del camino que comienza con las oscuras sensaciones org nicas con el surgir de complejos y de automatismos s quicos hacia el estado libre, es decir, desvinculados de los controles cerebrales, y que despu s se desarrolla descendiendo a lo profundo de la subconciencia f sica.
Cuando se habla hoy de lo "natural" se entiende en general el mundo f sico, conocido a trav s de los sentidos f sicos de toda persona entendida y capacitada para las ciencias exactas. En realidad ste es s lo un aspecto de lo natural, una imagen formada en relaci n con la personalidad humana, y a n m s en una cierta fase de su desarrollo hist rico, con motivo de una experiencia propia y no de otras posibles fases y formas de existencia. El hombre percibe lo natural en las formas as definidas de la realidad f sica porque se ha separado, se ha liberado y divorciado de ello a tal punto de sentirlo como exterior, como una especie de "negaci n del yo". Lo natural, en s , no es esta aparici n en el espacio; por el contrario, es atrapado ah donde esa impresi n de exterioridad se aten a, reduci ndose correlativamente la condici n de la conciencia l cida de vigilia y sustituyendo estados en los cuales el objetivo y subjetivo, "dentro" y "fuera" se confunden.
Aqu comienzan los primeros dominios de un mundo "invisible" y "s quico" que, por ser tales, no dejan de ser "naturales"; m s a n, son eminentemente "naturales" y de ninguna manera "sobrenaturales".
Con la investigaci n objetiva y cient fica sobre la materia y la energ a del hombre, hallamos que en el fondo se mueve en una especie de c rculo m gico creado por s mismo. Sale de tal medio y logra lo natural s lo quien retrocede de la conciencia personal perfeccionada con la subconciencia a lo largo del camino que comienza con las oscuras sensaciones org nicas con el surgir de complejos y de automatismos s quicos hacia el estado libre, es decir, desvinculados de los controles cerebrales, y que despu s se desarrolla descendiendo a lo profundo de la subconciencia f sica.
