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Más Allá de la Sinapsis Viaje a la Conciencia No Local
| AUTHOR | Garcia Rgg, Ruben Alejandro |
| PUBLISHER | Independently Published (08/30/2025) |
| PRODUCT TYPE | Paperback (Paperback) |
Este libro propone un cambio radical en la forma en que entendemos la conciencia. Desde pequeños se nos enseñó que pensar, sentir y decidir es solo el resultado de reacciones químicas en el cerebro; una chispa biológica sin mayor misterio. Sin embargo, esa convicción no es un hecho científico, sino una creencia filosófica heredada del materialismo reduccionista. Lo que aquí se expone es que la conciencia no está confinada en el cráneo ni se agota con la muerte, sino que podría ser un campo no local, una dimensión fundamental que sostiene la realidad misma.
Lejos de la especulación o del misticismo, este libro reúne décadas de investigación empírica y evidencia publicada en revistas científicas de prestigio. Experimentos de percepción extrasensorial, interacción mente-materia, experiencias cercanas a la muerte y estudios de intención colectiva muestran resultados que superan por mucho lo que el azar permitiría. Investigaciones replicadas en universidades y laboratorios han revelado correlaciones estadísticamente significativas que desafían de raíz la visión de que la mente es solo producto del cerebro.
La fuerza de esta obra radica en el nivel de quienes se atrevieron a explorar más allá físicos galardonados con el Nobel como Brian Josephson, neurocientíficos como Edward Kelly, pioneros de la física cuántica como Henry Stapp, biólogos innovadores como Rupert Sheldrake, y médicos como Pim van Lommel, cuyo trabajo en The Lancet documentó experiencias de conciencia en pacientes clínicamente muertos. No se trata de voces marginales, sino de científicos con trayectorias impecables que coinciden en señalar lo mismo: el paradigma materialista es insuficiente para explicar la conciencia.
Pero, por qué esto es importante? Porque entender la conciencia desde una perspectiva materialista o desde una visión no local condiciona por completo la manera en que concebimos el mundo y nuestro papel en él. No es lo mismo creer que somos fragmentos de materia aislados de todo, a comprender que aquello que llamamos "materia" podría ser expresión localizada de una conciencia mayor y compartida. Esta diferencia no es menor: redefine nuestra comprensión de las emociones, la psicología y las creencias más íntimas, y abre un horizonte empoderante. Lo que está en juego no es solo un debate académico, sino la posibilidad de transformar nuestra forma de vivir, de relacionarnos y de dar sentido a la existencia.
El recorrido también muestra cómo la filosofía, desde William James hasta Alfred North Whitehead, ya anticipaba que la conciencia debía ocupar un lugar central en la realidad. Hoy, las neurociencias, la biología cuántica y la física de partículas parecen confirmar esas intuiciones. Teorías como la Orch-OR de Penrose y Hameroff, los modelos de campos electromagnéticos de McFadden o los estudios de biocentrismo de Robert Lanza convergen en una misma dirección: la conciencia no es un efecto secundario de la materia, sino su fundamento.
Este libro no ofrece dogmas ni verdades absolutas. Invita a un viaje intelectual y existencial: cuestionar la idea de que somos solo cuerpos gobernados por procesos neuronales y abrirnos a la posibilidad de que lo que realmente somos es conciencia extendida, vastos como el cosmos mismo.
Este libro propone un cambio radical en la forma en que entendemos la conciencia. Desde pequeños se nos enseñó que pensar, sentir y decidir es solo el resultado de reacciones químicas en el cerebro; una chispa biológica sin mayor misterio. Sin embargo, esa convicción no es un hecho científico, sino una creencia filosófica heredada del materialismo reduccionista. Lo que aquí se expone es que la conciencia no está confinada en el cráneo ni se agota con la muerte, sino que podría ser un campo no local, una dimensión fundamental que sostiene la realidad misma.
Lejos de la especulación o del misticismo, este libro reúne décadas de investigación empírica y evidencia publicada en revistas científicas de prestigio. Experimentos de percepción extrasensorial, interacción mente-materia, experiencias cercanas a la muerte y estudios de intención colectiva muestran resultados que superan por mucho lo que el azar permitiría. Investigaciones replicadas en universidades y laboratorios han revelado correlaciones estadísticamente significativas que desafían de raíz la visión de que la mente es solo producto del cerebro.
La fuerza de esta obra radica en el nivel de quienes se atrevieron a explorar más allá físicos galardonados con el Nobel como Brian Josephson, neurocientíficos como Edward Kelly, pioneros de la física cuántica como Henry Stapp, biólogos innovadores como Rupert Sheldrake, y médicos como Pim van Lommel, cuyo trabajo en The Lancet documentó experiencias de conciencia en pacientes clínicamente muertos. No se trata de voces marginales, sino de científicos con trayectorias impecables que coinciden en señalar lo mismo: el paradigma materialista es insuficiente para explicar la conciencia.
Pero, por qué esto es importante? Porque entender la conciencia desde una perspectiva materialista o desde una visión no local condiciona por completo la manera en que concebimos el mundo y nuestro papel en él. No es lo mismo creer que somos fragmentos de materia aislados de todo, a comprender que aquello que llamamos "materia" podría ser expresión localizada de una conciencia mayor y compartida. Esta diferencia no es menor: redefine nuestra comprensión de las emociones, la psicología y las creencias más íntimas, y abre un horizonte empoderante. Lo que está en juego no es solo un debate académico, sino la posibilidad de transformar nuestra forma de vivir, de relacionarnos y de dar sentido a la existencia.
El recorrido también muestra cómo la filosofía, desde William James hasta Alfred North Whitehead, ya anticipaba que la conciencia debía ocupar un lugar central en la realidad. Hoy, las neurociencias, la biología cuántica y la física de partículas parecen confirmar esas intuiciones. Teorías como la Orch-OR de Penrose y Hameroff, los modelos de campos electromagnéticos de McFadden o los estudios de biocentrismo de Robert Lanza convergen en una misma dirección: la conciencia no es un efecto secundario de la materia, sino su fundamento.
Este libro no ofrece dogmas ni verdades absolutas. Invita a un viaje intelectual y existencial: cuestionar la idea de que somos solo cuerpos gobernados por procesos neuronales y abrirnos a la posibilidad de que lo que realmente somos es conciencia extendida, vastos como el cosmos mismo.
