ISBN 9798620889044 is currently unpriced. Please contact us for pricing.
Available options are listed below:
Available options are listed below:
Decadencia Y Virtud En El Imperio Romano
| AUTHOR | Knebworth, Baron |
| PUBLISHER | Independently Published (03/03/2020) |
| PRODUCT TYPE | Paperback (Paperback) |
Description
Pompeya, 79 Anno Domini, Glaucus, un noble ateniense, llega a la bulliciosa y llamativa ciudad romana y se enamora r pidamente de la bella griega Ione. El ex guardi n de Ione, el malvado hechicero egipcio Arbaces, tiene proyectos sobre Ione y se propone destruir su felicidad. Arbaces ya ha arruinado al sensible hermano de Ione, Apaecides, al atraerlo para unirse al sacerdocio montado por el vicio de Isis. La esclava ciega Nydia es rescatada de sus due os abusivos, Burbo y Stratonice, por Glaucus, a quien anhela en secreto. Arbaces horroriza a Ione, declarando su amor por ella y enfureci ndose cuando ella lo rechaza. Glaucus y Apaecides lo rescatan de sus garras, pero Arbaces es golpeado por un terremoto, un signo de la erupci n del Vesubio. Glauco e Ione se regocijan en su amor, para el tormento de Nydia, mientras que Apaecides encuentra una nueva religi n en el cristianismo. Nydia, sin darse cuenta, ayuda a Julia, una joven rica que tiene ojos para Glaucus, a obtener una poci n de amor de Arbaces para ganarse el amor de Glaucus. Pero la poci n de amor es realmente un veneno que volver loco a Glauco. Nydia roba la poci n y la administra; Glaucus bebe solo una peque a cantidad y comienza a enloquecer salvajemente. Apaecides y Olinthus, un cristiano primitivo, deciden revelar p blicamente el enga o del culto a Isis. Glaucus y Apaecides lo rescatan de sus garras, pero Arbaces es golpeado por un terremoto, un signo de la erupci n del Vesubio. Glauco e Ione se regocijan en su amor, para el tormento de Nydia, mientras que Apaecides encuentra una nueva religi n en el cristianismo. Nydia, sin darse cuenta, ayuda a Julia, una joven rica que tiene ojos para Glaucus, a obtener una poci n de amor de Arbaces para ganarse el amor de Glaucus. Pero la poci n de amor es realmente un veneno que volver loco a Glauco. Nydia roba la poci n y la administra; Glaucus bebe solo una peque a cantidad y comienza a enloquecer salvajemente. Apaecides y Olinthus, un cristiano primitivo, deciden revelar p blicamente el enga o del culto a Isis. Arbaces, recuperado de sus heridas, escucha y apu ala a Apaecides hasta la muerte; Luego atribuye el crimen a Glaucus, quien entr en escena. El propio Arbaces declar al tutor legal de Ione, quien est convencido de que Arbaces es el asesino de su hermano y la encarcela en su mansi n. Tambi n encarcela a Nydia, quien descubre que hay un testigo ocular del asesinato que puede probar la inocencia de Glaucus: el padre Calenus, que todav a es un tercer prisionero de Arbaces. Ella pasa de contrabando una carta al amigo de Glaucus, Sallust, rog ndole que los rescate. Glauco es condenado por el asesinato de Apaecides, Olinthus, por herej a, y su sentencia debe ser dada a los gatos salvajes en el anfiteatro. Todos Pompeya se re ne en el anfiteatro para los sangrientos juegos de gladiadores. Justo cuando Glauco es llevado a la arena con el le n, quien, angustiado por la conciencia de la pr xima erupci n, perdona su vida y regresa a su jaula, Sallust explota en la arena y revela la trama de Arbaces. La multitud exige que se arroje Arbaces al le n, pero es demasiado tarde: el Vesubio comienza a estallar. Pisos de ceniza y piedra, causando p nico masivo. Glauco rescata a Ione de la casa de Arbaces, pero en las ca ticas calles encuentran a Arbaces, que intenta agarrar a Ione, pero un rayo lo mata. Nydia lleva a Glauco e Ione a un lugar seguro en un barco en la Bah a de N poles (debido a su ceguera, sol a caminar en la oscuridad total, mientras que las personas que vio estaban indefensas en la nube de polvo volc nico). A la ma ana siguiente, se suicida desliz ndose silenciosamente hacia el mar; La muerte es preferible a la agon a de su amor no correspondido por Glauco. Han pasado diez a os y Glaucus le escribe a Sallust, que ahora vive en Roma, sobre su felicidad y la de Ione en Atenas. Construyeron una tumba para Nydia y adoptaron el cristianismo.
Show More
Product Format
Product Details
ISBN-13:
9798620889044
Binding:
Paperback or Softback (Trade Paperback (Us))
Content Language:
Spanish
More Product Details
Page Count:
284
Carton Quantity:
24
Product Dimensions:
5.98 x 0.74 x 9.02 inches
Weight:
1.17 pound(s)
Country of Origin:
US
Subject Information
BISAC Categories
Fiction | Action & Adventure
Descriptions, Reviews, Etc.
publisher marketing
Pompeya, 79 Anno Domini, Glaucus, un noble ateniense, llega a la bulliciosa y llamativa ciudad romana y se enamora r pidamente de la bella griega Ione. El ex guardi n de Ione, el malvado hechicero egipcio Arbaces, tiene proyectos sobre Ione y se propone destruir su felicidad. Arbaces ya ha arruinado al sensible hermano de Ione, Apaecides, al atraerlo para unirse al sacerdocio montado por el vicio de Isis. La esclava ciega Nydia es rescatada de sus due os abusivos, Burbo y Stratonice, por Glaucus, a quien anhela en secreto. Arbaces horroriza a Ione, declarando su amor por ella y enfureci ndose cuando ella lo rechaza. Glaucus y Apaecides lo rescatan de sus garras, pero Arbaces es golpeado por un terremoto, un signo de la erupci n del Vesubio. Glauco e Ione se regocijan en su amor, para el tormento de Nydia, mientras que Apaecides encuentra una nueva religi n en el cristianismo. Nydia, sin darse cuenta, ayuda a Julia, una joven rica que tiene ojos para Glaucus, a obtener una poci n de amor de Arbaces para ganarse el amor de Glaucus. Pero la poci n de amor es realmente un veneno que volver loco a Glauco. Nydia roba la poci n y la administra; Glaucus bebe solo una peque a cantidad y comienza a enloquecer salvajemente. Apaecides y Olinthus, un cristiano primitivo, deciden revelar p blicamente el enga o del culto a Isis. Glaucus y Apaecides lo rescatan de sus garras, pero Arbaces es golpeado por un terremoto, un signo de la erupci n del Vesubio. Glauco e Ione se regocijan en su amor, para el tormento de Nydia, mientras que Apaecides encuentra una nueva religi n en el cristianismo. Nydia, sin darse cuenta, ayuda a Julia, una joven rica que tiene ojos para Glaucus, a obtener una poci n de amor de Arbaces para ganarse el amor de Glaucus. Pero la poci n de amor es realmente un veneno que volver loco a Glauco. Nydia roba la poci n y la administra; Glaucus bebe solo una peque a cantidad y comienza a enloquecer salvajemente. Apaecides y Olinthus, un cristiano primitivo, deciden revelar p blicamente el enga o del culto a Isis. Arbaces, recuperado de sus heridas, escucha y apu ala a Apaecides hasta la muerte; Luego atribuye el crimen a Glaucus, quien entr en escena. El propio Arbaces declar al tutor legal de Ione, quien est convencido de que Arbaces es el asesino de su hermano y la encarcela en su mansi n. Tambi n encarcela a Nydia, quien descubre que hay un testigo ocular del asesinato que puede probar la inocencia de Glaucus: el padre Calenus, que todav a es un tercer prisionero de Arbaces. Ella pasa de contrabando una carta al amigo de Glaucus, Sallust, rog ndole que los rescate. Glauco es condenado por el asesinato de Apaecides, Olinthus, por herej a, y su sentencia debe ser dada a los gatos salvajes en el anfiteatro. Todos Pompeya se re ne en el anfiteatro para los sangrientos juegos de gladiadores. Justo cuando Glauco es llevado a la arena con el le n, quien, angustiado por la conciencia de la pr xima erupci n, perdona su vida y regresa a su jaula, Sallust explota en la arena y revela la trama de Arbaces. La multitud exige que se arroje Arbaces al le n, pero es demasiado tarde: el Vesubio comienza a estallar. Pisos de ceniza y piedra, causando p nico masivo. Glauco rescata a Ione de la casa de Arbaces, pero en las ca ticas calles encuentran a Arbaces, que intenta agarrar a Ione, pero un rayo lo mata. Nydia lleva a Glauco e Ione a un lugar seguro en un barco en la Bah a de N poles (debido a su ceguera, sol a caminar en la oscuridad total, mientras que las personas que vio estaban indefensas en la nube de polvo volc nico). A la ma ana siguiente, se suicida desliz ndose silenciosamente hacia el mar; La muerte es preferible a la agon a de su amor no correspondido por Glauco. Han pasado diez a os y Glaucus le escribe a Sallust, que ahora vive en Roma, sobre su felicidad y la de Ione en Atenas. Construyeron una tumba para Nydia y adoptaron el cristianismo.
Show More
